Visita El Ventano del Diablo

Existe un impresionante mirador con doble ventanal abierto al precipicio. Esta especie de cueva natural está enclavada en una roca horadada, sobre un cañón desde donde se contemplan increíbles perspectivas de la hoz del río Júcar sobre un enorme desnivel de varios de cientos de metros.

La tradición popular atribuía la existencia de este mirador tan espectacular a la acción del diablo. Desde esta peña hueca y abovedada como un enorme cráneo, el diablo organizaba sesiones de brujería y empujaba al abismo a todo aquel que se asomara por los balcones abiertos al vacío.

A doscientos metros bajo nosotros serpentea un río Júcar de aguas verdeazuladas, limpias y frías formando pozas en las que viven especies muy sensibles a la pureza de las aguas como el mirlo acuático, la trucha común o la bermejuela.

La vegetación crece condicionada por la verticalidad y la mayor o menor exposición al sol. En la base de los cortados mas umbrosos han quedado los últimos reductos de vegetación eurosiberiana con tilos, avellanos o acebos.

Entre las frondosas y escarpadas orillas del río Júcar encuentran un refugio tranquilo en el que vivir un gran número de animales, como la nutria.

En las alturas de los inaccesibles cortados anidan diversas especies de rapaces como el águila real o el buitre leonado, que sobrevuelan esta sierra aprovechando las corrientes térmicas. Desde esta posición privilegiada  dominan el cañón que se ha ido labrando con la fuerza de la erosividad del agua durante miles de años.

También podemos observar bloques desprendidos del propio río Júcar o en las laderas que nos dan una idea del dinamismo del paisaje. Si nos fijamos con detalle nos encotrámos múltiples abrigos o pseudocuevas que antaño fueron utilizadas por ganaderos.

El ser humano también ha encontrado su lugar en este entorno y buena muestra de ello es el pueblo de Villalba de la Sierra, que lleva siglos compartiendo historia con el Júcar. 

Webografía:

turismocuenca
JucarQuads

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